El sonido de los colores (Jimmy Liao)

Hoy me apetece hablar de cuentos, porque es viernes, porque llueve, porque siempre es inspirador empezar el día con pocas palabras y grandes ilustraciones.

Perderse en las ilustraciones, buscando significado, estrujando los colores, saboreando las imágenes, es lo que más me gusta de leer un cuento. No ya, las cortas frases que casi sirven de complemento, al contrario que una novela, sino lo que representa el cuento en su conjunto, una montaña de colores, olores, recuerdos, maravillas, …, que poco a poco te va enganchando y hace que la sección infantil sea mi preferida en cualquier librería.

Hoy presento, uno ya bien conocido para quien gatea por este mundo, un cuento de Jimmy Liao,  El sonido de los colores. 

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Jimmy Liao, ilustrador chino que a los cuarenta años decide replantearse su vida y su carrera y comienza a ilustrar libros tanto para niños como para adultos. Podemos encontrar diecisiete pequeñas maravillas creadas por él y editadas por Barbara Fiore, su editora en España. El sonido de los colores, es uno de los últimos, cargado de poesía, donde una niña ciega de quince años explora su ciudad, el metro en particular, en busca de sonidos, de colores, de mundos diferentes,…, dejando volar la imaginación.

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Y comienza con una frase de W. Szymborska “Es una gran suerte no saber del todo en qué mundo se vive”. Y comienza a volar la cabeza, hacia pensamientos abstractos que cuestan a diario…

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La dureza, desde mi punto de vista, de no saber, acompañado de la libertad de poder pensar que el mundo no tiene límites, porque no los vemos, ni los creemos…

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La vida, imprevisible, dando sorpresas, cambiando el rumbo sin esperarlo, adaptando nuestra mente y cuerpo y no al revés…, subidos al metro, sumergidos en un libro, dejando a un lado a los pasajeros, buscando el aleteo de las mariposas…

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Volando, alto, alto, alto. Para ver con perspectiva, para no caer en el bullicio, para no perder el norte, que entre tanto edificio, coche, gente se nos despita.

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“Ahora ya no tengo que pasar sin ello:

todos los colores se traducen

en sonidos y olores.

Y resuenan como melodías

de belleza infinita.

¿Para qué quiero un libro?

El viento hojea los árboles

y sé lo que allí son palabras

y las repito a veces en voz baja.

Y la muerte, que arranca ojos como si fueran flores,

no encuentra ya los míos”

Rainer María Rilke

 

 

Así me despido, feliz fin de semana, de panza de burra, de pasear abrazados a quien más quieres, a un paraguas, a uno mismo… Calmachicha que da la lluvia…

 

 

 

 

El árbol rojo

A veces el día empieza vacío de esperanzas…

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Así comienza el cuento ilustrado que tuvo el acierto de regalarme hace ya unos años. No recuerdo qué época estaba pasando, o si me encontraba triste y veía todo negro, pero es seguro que tenía alguna relación.

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Perdemos las fuerzas de seguir persiguiendo los sueños, por cientos de razones, por falta de fuerza, por acomodar nos en la incómoda rutina pero cómoda…

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Y esperas, y esperas, esperando que suceda, que el cambio venga solo sin mover ni un dedo, sin salir de la comodidad incómoda de la rutina…

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Y piensas que tampoco sería tan difícil, que sabrías hacerlo. Y lo ves pasar, se te escapa de las manos, pero sabes que cualquier día será tuyo…

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Y empiezas a reinventarte, a salir leo cascarón, a decir “hasta aquí”…

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Y descubres que lo tienes ahí mismo, dentro, sin ir muy lejos y la sonrisa sale sola y te da un poco más de fuerza..

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Y empiezas a pensar que es posible,que será posible…

Ahora sí, Feliz Jueves… Poco a poco, y a quien dedicaré un post, Oye Deb!, estoy empezando a mover el pesado engranaje que guardo tras la mirada…

La Gran Fábrica de Palabras

Existe un país donde la gente casi no habla. En ese extraño país, hay que comprar y tragar las palabras para poder pronunciarlas…

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Y despierto temprano, no entra a penas luz por los agujeros que dan permiso a las persianas para no creernos encerrados, y me he preguntado ¿estará nevando?. La miopía, ha juzgado y al entrecerrar los ojos con fuerza le dado la razón, no, no estaba, pero cuando me he puesto las gafas y he visto claro, estaba nevando!!!!!!!!, y no puedo parar de mirar por la ventana, esperando a que se termine, en Madrid es difícil que cuaje, y raras veces podemos disfrutar. La ciudad se colapsa y blablabla… Pero está nevando.

Y entonces, he cogido un libro al azar, y era este, tan infantil como adulto, y que cada uno saque sus propias conclusiones, porque a veces hay ocasiones que parece que las palabras cuestan dinero.

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a lo mejor sería más fácil, pero puede que entonces muchos seríamos mudos, y otros no pararían de hablar…

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Y nos fijaríamos más en los gestos, sabríamos leer las miradas y a hablar con los ojos…

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Ay! qué de cosas digo… una interpretación como muchas otras, me voy que tengo que sacar las botas, no vaya a ser que caiga un par de metros de nieve y pueda lanzarme…