Un guiño

Le llamaba a gritos desde aquella ventana “Piere! No olvides el tabaco!. El sol entraba sin permiso por la ventana, calentando una alfombra ya roída pero que tanto gusta a Melot, un gato pardo de ojos azulados.

Aquel era su cómplice y amigo, cuántas veces descubrió en su mirada una afirmación a sus preguntas.

La calle abarrotada de gente que hacía cola en el único estanco a un kilómetro a la redonda. Abría sus puerta con el sol y en unas horas el vicio más perseguido, el atractivo de muchos y el deseo de otros tantos, habría desparecido para dar paso a los chicles mentolados, encargados de refrescar a la lengua más ahumada.

Alargados y finos para las señoritas, negro para el caballero, prohibido para el niño… un gesto elegante y sensual. El carmín rojo que decora una boquilla negra recién estrenada. Aún no sabemos la repercusión, la novedad adelanta la ciencia y se fumador puro placer, sin cajetillas mensajeras ni presión social.

¿Por qué razón querremos saber todo en esta vida? ¿Por qué buscamos lo malo de todo, lo dañino? Extrapolo y me levanto, el saber… tampoco es tan importante, el saber lleva un sombrero que reza miedo y un abrigo de seguridad que consigue que la balanza se incline hacia el avance… pero qué bonita la ignorancia…

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http://www.fotolog.com/brillando

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